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Receta risotto de calabaza y crujiente de chorizo, un plato reconfortante, lleno de contraste y perfecto para los días frescos de otoño.

Si buscas un plato reconfortante, lleno de contraste y perfecto para los días frescos de otoño, este risotto de calabaza con chorizo crujiente se va a convertir en una de tus recetas favoritas. 

En esta receta aprovechamos los sabores del otoño para crear un contraste irresistible: la cremosidad intensa del queso gorgonzola fundido junto al toque crujiente del chorizo rojo curado de La Abuela Marga, elevando este tradicional plato italiano de forma fácil y deliciosa.

Paso a Paso:

  1. Asa la calabaza y la cebolla: Corta la calabaza por la mitad, retira las pipas y coloca en su interior media cebolla morada. Hornea durante unos 40 minutos en la freidora de aire o en el horno
  2. Prepara el crujiente de chorizo: Corta rodajas muy finas de chorizo y hornéalas al mismo tiempo que la calabaza hasta que queden deshidratadas y crujientes. Una vez listas, desmenúzalas o pásalas por un mortero para conseguir polvo o lascas crujientes
  3. Elabora la crema base: Cuando la calabaza y la cebolla morada estén tiernas y bien asadas, tritúralas juntas hasta obtener una crema homogénea. 
  4. Saltea los ajos y las setas: En una cazuela o sartén amplia con un chorrito de aceite de oliva, lamina los 3 dientes de ajo y dóralos ligeramente. Añade las setas shiitake troceadas y saltéalas a fuego vivo hasta que cojan color y suelten todo su aroma.
  5. Nacala el arroz y cocina: En una sartén o cazuela, tuesta ligeramente el arroz y añade unos taquitos de chorizo. Incorpora la crema de calabaza y ve añadiendo el caldo de verduras caliente, dejando cocer a fuego medio durante unos 20 minutos. 
  6. Mantecado final: Justo antes de retirar del fuego, incorpora el queso gorgonzola y remueve con suavidad hasta que se funda y quede un arroz meloso e irresistible.
  7. Emplata y decora: Sirve bien caliente y corona cada plato espolvoreando el crujiente de chorizo por encima.

Sirve el plato recién hecho y disfruta de una comida casera con el punto justo de cremosidad y textura crujiente. ¡Para chuparse los dedos!

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