Cuando llega la Semana Santa, nuestra cocina se llena de tradiciones que huelen a potaje de vigilia, a canela gracias a las irresistibles torrijas y, por supuesto, a bacalao. Pero, ¿te has preguntado alguna vez por qué el bacalao está presente en casi todas las casas de España en estas fechas y no otro tipo de carne?
Hoy en La Abuela Marga, nos ponemos el delantal de historiadores para contarte por qué este pescado se hizo tan famoso y, sobre todo, para descubrirte esas recetas tradicionales donde la carne es la verdadera protagonista.
El misterio del bacalao: ¿Por qué este pescado y no otro?
Antiguamente, la regla de la abstinencia era muy estricta y no se podía comer carne durante gran parte de la Cuaresma. El problema es que, hace siglos, llevar pescado fresco a las ciudades del interior (como nuestra querida Toledo) era misión imposible: el pescado se estropeaba por el camino.
¿La solución? El bacalao en salazón. Gracias a la sal, este pescado aguantaba meses y llegaba perfecto a cualquier rincón de la península. Era un alimento humilde, fácil de conservar y muy versátil. Por eso, se convirtió en el «rey de la vigilia» cuando no había neveras. De ahí nacieron platos que hoy son auténticas joyas de nuestra gastronomía, como el Potaje de Vigilia con sus garbanzos y espinacas, los crujientes buñuelos de bacalao, el bacalao con tomate, las croquetas caseras o el sabroso bacalao al ajoarriero.
Tradiciones con sabor a carne que te sorprenderán
A pesar de la «prohibición», nuestra gastronomía siempre ha buscado el hueco para disfrutar de los productos cárnicos. Aquí te detallamos tres joyas que celebran la vuelta de la carne a la mesa:
1. El Hornazo
En zonas como Salamanca o Castilla, el Hornazo es una receta que se remonta al siglo XVI y está vinculada al fin de la Cuaresma. Se trata de una masa de pan (a veces decorada con una rejilla de la propia masa) que guarda en su interior un auténtico banquete.
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¿Cómo se prepara? Se rellena generosamente con capas de lomo de cerdo adobado, jamón y buen chorizo. Al hornearse, los jugos de la carne impregnan el pan, creando una textura tierna y llena de sabor. En algunas variantes, incluso se le añade huevo duro.
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Su historia: Antiguamente, se bendecía el Domingo de Resurrección y se guardaba para el «Lunes de Aguas». Ese día, los estudiantes y vecinos salían al campo para celebrar que la prohibición de comer carne había terminado. Es, sin duda, el bocado que nos recuerda que lo bueno siempre merece la pena esperar.
2. Las «Pelotas»
En muchas casas de Levante y Murcia, el plato estrella de la semana no es un simple potaje, sino el cocido con «pelotas»; lo que en otras ciudades llamaríamos «albóndigas», ¡pero no es exactamente lo mismo! Las pelotas son más grandes y esponjosas que las albóndigas y suelen acompañarse de caldo en lugar que de salsa.
Aunque muchos las asocian a las grandes celebraciones de Navidad, las pelotas de relleno son también un clásico de nuestra Semana Santa. Ya sea para coger fuerzas el Jueves Santo o para celebrar el Domingo de Resurrección, estas joyas hechas con magro de cerdo picado y especias son el alma de los platos de cuchara en muchas casas españolas.
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¿Cómo se preparan? Se elaboran con una mezcla de magro de cerdo picado, pan rallado, huevo, piñones, perejil y un toque de limón o especias. Se amasan con mimo y se cocinan lentamente dentro del caldo del cocido o del potaje.
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El detalle: Al cocerse junto a las legumbres y verduras, las pelotas aportan una untuosidad y un sabor cárnico espectacular al caldo.
3. La Longaniza de Pascua
Si viajas hacia el Mediterráneo en estas fechas, descubrirás que no hay merienda de Pascua sin su longaniza. Es un embutido fino, largo (de unos 30 cm) y especialmente curado para estas fechas.
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¿Cómo se prepara? Se utiliza el mejor magro de cerdo, picado muy fino y condimentado con sal y pimienta negra. A diferencia de otras longanizas, esta se deja secar más tiempo hasta que queda firme y con un sabor intenso y concentrado.
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Su tradición: Su diseño alargado y estrecho no es casualidad; estaba pensado para que los niños y jóvenes pudieran llevarla fácilmente en el bolsillo o en el zurrón mientras salían al campo el Domingo de Resurrección. Aunque antiguamente se consumía en estas fechas, hoy en día puedes encontrarlo durante todo el año.
En La Abuela Marga celebramos lo nuestro
Sea con un potaje tradicional o preparando el hornazo en familia, en estas fechas lo que realmente importa es el sabor de siempre. Porque al final, la comida es la excusa perfecta para sentarnos a la mesa, compartir historias y seguir aprendiendo de los que más saben.
Y tú, ¿conocías estas recetas o eres fiel al bacalao hasta el Domingo de Resurrección?


